Elegía

Miguel Hernández / Joan Manuel Serrat

Yo quiero ser llorando el hortelano 
de la tierra que ocupas y estercolas
Compañero del alma tan temprano
Alimentando lluvias, caracolas, 
y órganos mi dolor sin instrumentos
A las desalentadas amapolas 
daré tu corazón por alimento
Tanto dolor se agrupa en mi costado, 
que por doler, me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, 
un hachazo invisible y homicida, 
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, 
lloro mi desventura y sus conjuntos 
y siento más tu muerte que mi vida
Ando sobre rastrojos de difuntos, 
y sin calor de nadie y sin consuelo 
voy de mi corazón a mis asuntos
Temprano levantó la muerte el vuelo, 
temprano madrugó la madrugada, 
temprano está rodando por el suelo
No perdono a la muerte enamorada, 
no perdono a la vida desatenta, 
no perdono a la tierra ni a la nada
En mis manos levanto una tormenta 
de piedras, rayos y hachas estridentes, 
sedienta de catástrofes y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes, 
quiero apartar la tierra parte a parte 
a dentelladas secas y calientes
Quiero mirar la tierra hasta encontrarte 
y besarte la noble calavera 
y desamordazarte y regresarte
Y volverás a mi huerto y a mi higuera, 
por los altos andamios de las flores 
pajareará tu alma colmenera 
de angelicales ceras y labores
Volverás al arrullo de las rejas 
de los enamorados labradores. 
Alegrarás la sombra de mis cejas 
y tu sangre se irá a cada lado, 
disputando tu novia y las abejas
Tu corazón, ya terciopelo ajado, 
llama a un campo de almendras espumosas, 
mi avariciosa voz de enamorado
A las aladas almas de las rosas 
del almendro de nata te requiero
Que tenemos que hablar de muchas cosas
Compañero del alma
Compañero
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