Yo no le canto a la luna Porque alumbra nada más Le canto porque ella sabe De mi largo caminar Le canto porque ella sabe De mi largo caminar Ay lunita tucumana Tamborcito calchaquí Compañera de los gauchos Por la senda del tafí Compañera de los gauchos Por la senda del tafí Perdida en las cerrasones Quien sabe vidita por donde andaré Mas cuando salga la luna Cantaré, cantaré A mi Tucumán querido Cantaré, cantaré, cantaré Con esperanza o con pena En los campos de Acheral Yo he visto a la luna buena Besando el cañaveral Yo he visto a la luna buena Besando el cañaveral En algo nos parecemos Luna de la soledad Yo voy andando y cantando Que es mi modo de alumbrar Yo voy andando y cantando Que es mi modo de alumbrar Perdida en las cerrasones Quien sabe vidita por donde andaré Mas cuando salga la luna Cantaré, cantaré A mi Tucumán querido Cantaré, cantaré
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle…
Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga,
había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.
Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.
Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.
Él se fue una tarde,
con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios,
se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.
Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.
Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel
Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él
- Rafael de León -
Para mis manos tumbagas,
pa mis caprichos monea
y pa mi cuerpo lusirlo
mantones bordaos, vestíos de sea.
La luna que yo pía
la luna que me dan.
Que pa eso mi payo abiya más parnos
que tiene un surtán.
¡Envidio tu suerte!
me disen algunas al verme lusí -,
y no saben, probes,
la envidia que ellas me causan a mí.
¡María de la O!
Que desgrasiaíta, gitana tu eres
teniéndolo tó.
Te quieres reí,
y hasta los ojitos los tienes moraos
de tanto sufrí.
Mardito parné
que por su curpita dejaste al gitano
que fue tu queré.
Castigo de Dió
Castigo de Dió
es la crusesita que llevas a cuesta
María de la O
Para su sé fui el agua
para su frío candela
y pa sus besos amantes
dejé entre sus brasos, mis carnes morenas.
Quere como aquel nuestro
no hay en el mundo dos;
¡mardito dinero que así de su vera
a mí me apartó!
¡Serás más que reina!
me dijo a mí er payo y yo lo creí;
mi vía y mi oro
daría yo ahora por ser lo que fui.
Teño tres pitas brancas
e un galo negro,
que han de poñer bos ovos,
andando o tempo.
I hei de vendelos caros
polo xaneiro,
i hei de xunta-los cartos
para un mantelo,
i heino de levar posto
no casamento,
i hei…
Pois mira, Marica,
vai por un neto,
e antramentas non quitas
eses cerellos,
i as pitas van medrando
co galo negro,
para poñe-los ovos,
e todo aquelo
do xaneiro, dos cartos,
i o casamento,
miña prenda da y-alma,
¡vamos bebendo!
Cando penso que te fuches, negra sombra que me asombras, ó pé dos meus cabezales tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida, no mesmo Sol te me amostras, i eres a estrela que brila, i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas; si choran, es ti que choras: i es o marmurio do río, i es a noite, i es a aurora.
En todo estás e ti es todo, pra min i en min mesma moras, nin me abandonarás nunca, sombra que sempre me asombras.
———– —– ————
Rosalía de Castro
cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
a los pies de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.
Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que zumba.
Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.
En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.
Cando era tempo de inverno,
pensaba en dónde estarías;
cando era tempo de sol,
pensaba en dónde andarías.
¡Agora, tan sóio penso,
meu bem, si me olvidarías!
Airiños, airiños aires,
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airiños, levaime a ela.
Sin ela vivir non podo,
non podo vivir contenta,
que adonde queira que vaia,
cróbeme unha sombra espesa.
Cróbeme unha espesa nube,
tal preñada de tormentas,
tal de soidás preñada,
que a miña vida envenena.
Levaime, levaime, airiños,
como unha folliña seca,
que seca tamén me puxo
a callentura que queima.
Ai!, si non me levás pronto,
airiños da miña terra;
si non me levás, airiños,
quisais xa non me conesan,
que a frebe que de min come,
vaime consumindo lenta,
e no meu corazonciño
tamén traidora se ceiba.