Luna Tucumana

Atahualpa Yupanqui

Yo no le canto a la luna
Porque alumbra nada más
Le canto porque ella sabe
De mi largo caminar
Le canto porque ella sabe
De mi largo caminar
Ay lunita tucumana
Tamborcito calchaquí
Compañera de los gauchos
Por la senda del tafí
Compañera de los gauchos
Por la senda del tafí
Perdida en las cerrasones
Quien sabe vidita por donde andaré
Mas cuando salga la luna
Cantaré, cantaré
A mi Tucumán querido Cantaré, cantaré, cantaré
Con esperanza o con pena
En los campos de Acheral
Yo he visto a la luna buena
Besando el cañaveral
Yo he visto a la luna buena
Besando el cañaveral
En algo nos parecemos Luna de la soledad
Yo voy andando y cantando
Que es mi modo de alumbrar
Yo voy andando y cantando
Que es mi modo de alumbrar
Perdida en las cerrasones
Quien sabe vidita por donde andaré
Mas cuando salga la luna
Cantaré, cantaré
A mi Tucumán querido Cantaré, cantaré

	

Gracias a la vida

Violeta Parra

Gracias a la vida que me ha dado tanto
 Me dio dos luceros que cuando los abro
 Perfecto distingo lo negro del blanco
 Y en el alto cielo su fondo estrellado
 Y en las multitudes el hombre que yo amo.
 Gracias a la vida, que me ha dado tanto
 Me ha dado el oído que en todo su ancho
 Graba noche y día grillos y canarios
 Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
 Y la voz tan tierna de mi bien amado.
 Gracias a la vida que me ha dado tanto
 Me ha dado el sonido y el abecedario
 Con él las palabras que pienso y declaro
 Madre amigo hermano y luz alumbrando,
 La ruta del alma del que estoy amando.
 Gracias a la vida que me ha dado tanto
 Me ha dado la marcha de mis pies cansados
 Con ellos anduve ciudades y charcos,
 Playas y desiertos montañas y llanos
 Y la casa tuya, tu calle…

Tatuaje

Concha Piquer





Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga,
había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.
Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.
Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.
Él se fue una tarde,
con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios,
se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.
Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.
Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel
Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él
- Rafael de León -

María de la O

Carlos Cano

Para mis manos tumbagas,
pa mis caprichos monea
y pa mi cuerpo lusirlo
mantones bordaos, vestíos de sea.
La luna que yo pía
la luna que me dan.
Que pa eso mi payo abiya más parnos
que tiene un surtán.
¡Envidio tu suerte!
me disen algunas al verme lusí -,
y no saben, probes,
la envidia que ellas me causan a mí.
¡María de la O!
Que desgrasiaíta, gitana tu eres
teniéndolo tó.
Te quieres reí,
y hasta los ojitos los tienes moraos
de tanto sufrí.
Mardito parné
que por su curpita dejaste al gitano
que fue tu queré.
Castigo de Dió
Castigo de Dió
es la crusesita que llevas a cuesta
María de la O
Para su sé fui el agua
para su frío candela
y pa sus besos amantes
dejé entre sus brasos, mis carnes morenas.
Quere como aquel nuestro
no hay en el mundo dos;
¡mardito dinero que así de su vera
a mí me apartó!
¡Serás más que reina!
me dijo a mí er payo y yo lo creí;
mi vía y mi oro
daría yo ahora por ser lo que fui.

Vamos bebendo


Teño tres pitas brancas
e un galo negro,
que han de poñer bos ovos,
andando o tempo.
I hei de vendelos caros
polo xaneiro,
i hei de xunta-los cartos
para un mantelo,
i heino de levar posto
no casamento,
i hei…
Pois mira, Marica,
vai por un neto,
e antramentas non quitas
eses cerellos,
i as pitas van medrando
co galo negro,
para poñe-los ovos,
e todo aquelo
do xaneiro, dos cartos,
i o casamento,
miña prenda da y-alma,
¡vamos bebendo!

Negra Sombra


Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo Sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas;
si choran, es ti que choras:
i es o marmurio do río,
i es a noite, i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

Corre o vento, o rio pasa


Corre o vento, o río pasa.
Corren nubes, nubes corren
camiño da miña casa.

Miña casa, meu abrigo,
vanse todos, eu me quedo
sin compaña nin amigo.

Eu me quedo contemprando
as laradas das casiñas
por quen vivo sospirando.

Ven a noite…, morre o día,
as campanas tocan lonxe
o tocar do “Ave María”.

Elas tocan pra que rece;
eu non rezo que os saloucos
afogándome parece
que por mín tén que rezar.

Campanas de Bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.

Amancio Prada

Campanas de Bastabales


Campanas de Bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.

Cando vos oio tocar,
campaniñas, campaniñas,
sin querer torno a chorar.

Cando de lonxe vos oio,
penso que por min chamades
e das entrañas me doio.

Dóiome de dór ferida,
que antes tiña vida enteira
e hoxe teño media vida.

Só media me deixaron
os que de aló me trouxeron,
os que de aló me roubaron.

Non me roubaron, traidores,
¡ai!, uns amores toliños,
¡ai!, uns toliños amores.

Que os amores xa fuxiron,
as soidades viñeron…
De pena me consumiron.

Campanas de Bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.

Airiños, airiños aires


Airiños, airiños aires,
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airiños, levaime a ela.

Sin ela vivir non podo,
non podo vivir contenta,
que adonde queira que vaia,
cróbeme unha sombra espesa.
Cróbeme unha espesa nube,
tal preñada de tormentas,
tal de soidás preñada,
que a miña vida envenena.
Levaime, levaime, airiños,
como unha folliña seca,
que seca tamén me puxo
a callentura que queima.
Ai!, si non me levás pronto,
airiños da miña terra;
si non me levás, airiños,
quisais xa non me conesan,
que a frebe que de min come,
vaime consumindo lenta,
e no meu corazonciño
tamén traidora se ceiba.