Adiós ríos, adios fontes
Adiós regatos pequenos
Adiós vista dos meus ollos
Non sei cando nos veremos
Miña terra, miña terra
Terra dónde me eu criei
Hortiña que quero tanto
Figueriñas que prantei
Prados, ríos, arboredas
Pinares que move o vento
Paxariños piadores
Casiña do meu contento
Muíño dos castañales
Noites craras do luar
Campaniñas timbradoiras
Da igrexiña do lugar
Amoriñas das silveiras
Eu lle daba o meu amor…
Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar ni pasó la guerra Sólo el olvido camina lento Bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor
El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto ¿porqué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente?
buen cazador de nubes y es que al cielo subía por sumas de escaleras trepando por la hierba de luz del arco iris o por los hilos de sol de mis cometas. Ahora quiero volar, y sé que antes del silencio, antes del bien y del mal, del cruel y del tirano pasaba por el mundo sobre ángeles y cosas un hombre libre con alas en las manos. Ahora vuelvo a volar. Tengo unas alas blancas con que abrazar el aire, romper el horizonte, llegar hasta ciudades lejanas como sueños y enseñarles a todos que es posible la vida. Suben a mi ventana gritos alucinados, chirridos de sirena arañándome entero y voces de «estás loco, volar es para pájaros». Pero extiendo mis alas, miro hacia el cielo y salto, miro hacia el suelo y caigo.
Somos Como esos viejos arboles batidos por el viento que azota desde el mar. Hemos Perdido compañeros, paisajes y esperanzas en nuestro caminar. Vamos, sientiendo en las palabras las huellas de los labios para poder besar. Tiempos futuros y anhelados de manos contra manos izando la igualdad. Somos como la humilde adoba que cubre contra el viento la sombra del hogar. Hemos perdido en nuestra historia canciones y caminos en duro batallar. Vamos a echar nuevas raices por campos y veredas para poder andar. Tiempos que traigan en su entraña esa gran utopia que es la fraternidad. Somos igual que nuestra tierr suaves como…
Flor de jara Haz descender una estrella que bañe mi cuerpo con toda su luz. Tráeme paisajes de encina en tus ojos, un verde pintado de azul. Limpia de nubes mi cielo, llena mis horas de miel. Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven. Haz descender una estrella que bañe de plata el último sol. Tráeme cerezas, granadas de labios, destellos en tu corazón. Dame tu olor de manzana, brezo y tomillo en mi piel. Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven. Haz descender una estrella que bañe la luna de otro amanecer. Tráeme simiente de vida en tus brazos, la fuerza de todo tu ser. Quiéreme, incienso y retama, surco y barbecho en los pies. Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven.
Zamba de mi esperanza Amanecida como un querer Sueño, sueño del alma Que a veces muere sin florecer Zamba, a ti te canto Porque tu canto derrama amor Caricia de tu pañuelo Que va envolviendo mi corazón Estrella, tú que miraste Tú que escuchaste mi padecer Estrella, deja que cante Deja que quiera como yo sé Estrella, deja que cante Deja que quiera como yo sé El tiempo que va pasando Como la vida no vuelve más El tiempo me va matando Y tu cariño se irá, se irá Hundido en horizontes Soy polvadera que al viento va Zamba, ya no me dejes Yo sin tu canto no vivo más Estrella, tú que miraste Tú que escuchaste mi parecer Estrella, deja que cante Deja que quiera como yo sé Estrella, deja que cante Deja que quiera como yo sé
Apoyá en er quisio de la mansebía miraba ensenderse la noche de mayo; pasaban los hombres y yo sonreía hasta que a mi puerta paraste el caballo. «Serrana, ¿me das candela?» Y yo te dije: «Gaché, ven y tómala en mis labios que yo fuego te daré». Dejaste er caballo y lumbre te di, y fueron dos verdes luceros de mayo tus ojos pa mí.
Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. Ojos verdes, verdes, con brillo de faca, que están clavaítos en mi corazón. Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna, no hay más que unos ojos que mi vía son. Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón.
Vimos desde el cuarto despertar el día y sonar el alba en la Torre la Vela. Dejaste mis brazos cuando amanecía y en mi boca un gusto de menta y canela. «Serrana, para un vestío yo te quiero regalá». Yo te dije: «Estás cumplío, no me tienes que dar na». Subiste ar caballo, te fuiste de mí y nunca una noche más bella de mayo he vuelto a viví.
Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. Ojos verdes, verdes, con brillo de faca, que están clavaítos en mi corazón. Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna, no hay más que unos ojos que mi vía son. Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón.