Adiós ríos, adiós fontes

Rosalía de Castro


Adiós ríos, adios fontes
Adiós regatos pequenos
Adiós vista dos meus ollos
Non sei cando nos veremos
Miña terra, miña terra
Terra dónde me eu criei
Hortiña que quero tanto
Figueriñas que prantei
Prados, ríos, arboredas
Pinares que move o vento
Paxariños piadores
Casiña do meu contento
Muíño dos castañales
Noites craras do luar
Campaniñas timbradoiras
Da igrexiña do lugar
Amoriñas das silveiras
Eu lle daba o meu amor…

Amancio Prada

Pueblo Blanco

Joan Manuel Serrat

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Colgado de un barranco
Duerme mi pueblo blanco
Bajo un cielo que a fuerza
De no ver nunca el mar
Se olvidó de llorar

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Por sus callejas de polvo y piedra
Por no pasar ni pasó la guerra
Sólo el olvido camina lento
Bordeando la cañada
Donde no crece una flor
Ni trashuma un pastor

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El sacristán ha visto
Hacerse viejo al cura
El cura ha visto al cabo
Y el cabo al sacristán
Y mi pueblo después
Vio morir a los tres
Y me pregunto ¿porqué nacerá gente
Si nacer o morir es indiferente?

Volar es para pájaros

Hilario Camacho

Hace tiempo era un niño

buen cazador de nubes
y es que al cielo subía por sumas de escaleras
trepando por la hierba de luz del arco iris
o por los hilos de sol de mis cometas.
Ahora quiero volar, y sé que antes del silencio,
antes del bien y del mal, del cruel y del tirano
pasaba por el mundo sobre ángeles y cosas
un hombre libre con alas en las manos.
Ahora vuelvo a volar. Tengo unas alas blancas
con que abrazar el aire, romper el horizonte,
llegar hasta ciudades lejanas como sueños
y enseñarles a todos que es posible la vida.
Suben a mi ventana gritos alucinados,
chirridos de sirena arañándome entero
y voces de «estás loco, volar es para pájaros».
Pero extiendo mis alas, miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el suelo y caigo.

Somos

Jose Antonio Labordeta


Somos
Como esos viejos arboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.
Hemos
Perdido compañeros,
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.
Vamos,
sientiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar.
Tiempos
futuros y anhelados
de manos contra manos
izando la igualdad.
Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el viento
la sombra del hogar.
Hemos
perdido en nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raices
por campos y veredas
para poder andar.
Tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopia
que es la fraternidad.
Somos
igual que nuestra tierr
suaves como…

Flor de Jara

Luis Pastor


Flor de jara
Haz descender una estrella
que bañe mi cuerpo con toda su luz.
Tráeme paisajes de encina
en tus ojos, un verde pintado de azul.
Limpia de nubes mi cielo,
llena mis horas de miel.
Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven.
Haz descender una estrella
que bañe de plata el último sol.
Tráeme cerezas, granadas
de labios, destellos en tu corazón.
Dame tu olor de manzana,
brezo y tomillo en mi piel.
Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven.
Haz descender una estrella
que bañe la luna de otro amanecer.
Tráeme simiente de vida
en tus brazos, la fuerza de todo tu ser.
Quiéreme, incienso y retama,
surco y barbecho en los pies.
Tú, mi lucero, mi flor de jara, ven.

Zamba de mi esperanza

Jorge Cafrune

Zamba de mi esperanza
Amanecida como un querer
Sueño, sueño del alma
Que a veces muere sin florecer
Zamba, a ti te canto
Porque tu canto derrama amor
Caricia de tu pañuelo
Que va envolviendo mi corazón
Estrella, tú que miraste
Tú que escuchaste mi padecer
Estrella, deja que cante
Deja que quiera como yo sé
Estrella, deja que cante
Deja que quiera como yo sé
El tiempo que va pasando
Como la vida no vuelve más
El tiempo me va matando
Y tu cariño se irá, se irá
Hundido en horizontes
Soy polvadera que al viento va
Zamba, ya no me dejes
Yo sin tu canto no vivo más
Estrella, tú que miraste
Tú que escuchaste mi parecer
Estrella, deja que cante
Deja que quiera como yo sé
Estrella, deja que cante
Deja que quiera como yo sé

Ojos verdes

Rafael de León
Carlos Cano


Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba ensenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.
«Serrana, ¿me das candela?»
Y yo te dije: «Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré».
Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.
«Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá».
Yo te dije: «Estás cumplío,
no me tienes que dar na».
Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.



Canto a La Libertad

Jose Antonio Labordeta

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad



Plegaria a un labrador

Victor Jara

Levántate y mira la montaña

De donde viene el viento, el sol y el agua
Tú que manejas el curso de los ríos
Tú que sembraste el vuelo de tu alma
Levántate y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Juntos iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana
Líbranos de aquel que nos domina
En la miseria tráenos tu reino de justicia
E igualdad sopla como el viento la flor de la quebrada
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil
Hágase por fin la voluntad aquí en la tierra
Danos tu fuerza y tu valor al combatir
Sopla como el viento la flor de la quebrada
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil
Levántate y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora en la hora de nuestra muerte
Amén